Cuanto más crees que ya no controlas,
más sútil es tu control.

En cuanto quieres arreglar algo a «tu forma» o evitar que algo no pase «a tu forma», estás en modo «control».

Tú no puedes controlar nada. Crees que puedes. Si algo está para pasar o suceder. Buscará la forma de llegar a ti, hagas lo que hagas. Huyas o luches.

Si en tu vida hay algo que interpretas que está en desarmonía, es tu propio juicio. Esa desarmonía ahora es necesaria para ti, por todo lo que te va a impulsar hacer o no hacer.
La sabiduría de la vida equilibrará todo lo que está en desarmonía en el momento que sea necesario y en la forma precisa. Sabe hacerlo mejor que tú. Tiene su forma sabia de crearlo.
De traerte a la persona adecuada, de buscar la FORMA adecuada y el momento adecuado.

No puedes controlar nada. Te crees que puedes.

Nada está bajo todo tu control.
No sabes cuántos acontecimientos están ahí que no vas a poder evitar, que no vas a saber cómo solucionar, que NO PUEDES SOLUCIONAR.
El misterio nunca te será revelado.

La clave de la tranquilidad es tener presente que no controlamos nada.
(Adabuhi)